Éste es el momento en la vida donde me pregunto...
¿Y ahora qué? ¿Para qué sigo acá?
Y doy vueltas, y vueltas y no encuentro una respuesta.
Mi destino no se cumplió, vivo dando vueltas en otras realidades.
Ya no tengo un motivo para estar aquí.
Es inevitable sentirse destrozado cuando te esfuerzas en lo que amas y no obtienes buen resultado, la decepción personal que se siente es peor que cualquier comentario negativo que puedas recibir.
Antes de renunciar, hace falta un momento de REFLEXIÓN, donde nos preguntamos una y otra vez....
¿ Estoy dispuesta a abandonar ?
¿ Vale la pena renunciar por miedo al fracaso ?
¿ Qué tanto amo el camino que elegí ?
No es fácil, pero hay que aceptar el reto.
Lo fácil es pararse e irse, lo difícil es quedarse y aprender.

No hay comentarios:
Publicar un comentario